miércoles, 31 de octubre de 2012

Yo soy aquél




Yo soy aquél,
Que sueña despierto;
Yo soy aquél,  que piensa debería estar mejor muerto;
Yo soy aquél, que siente más tristeza que ninguno;

Yo…..soy……
Él que por las noches se pregunta: ¿cómo será mañana?
Él que piensa, siente, respira y se mueve.
Yo…. Quiero saber muchas cosas, pero a su vez tratar de  negar su existencia;
Yo quiero sentir la calidez de un corazón ajeno, que espera paciente mi llegada.
Yo…
Soy una persona,
Soy un hombre,
Soy un niño,

Yo soy aquél que sueña despierto, piensa q debería estar muerto, piensa, siente y respira…
Yo soy aquél que puede cambiar las cosas a su alrededor, yo soy aquél que tiene la solución
Yo no soy aquél, 
yo soy YO y eso les debe bastar.

jueves, 11 de octubre de 2012

La maldición de la diosa Artemisa



La gran necesidad de las personas en buscar a su media naranja, hace que las mismas se pierdan en mitad del camino y terminen por resolver aquel sentimiento de soledad por acompañantes efímeros.

Todos buscan la felicidad, mas algunos no la encuentran, hoy me encuentro en una incertidumbre me enamoré y fui rechazado, Artemisa dejo clavada en mi corazón una flecha que no puede sacar. Empecé a ahogarme en su indiferencia me costó darme cuenta que ella solo jugaba con mis sentimientos, sin embargo hasta ahora sigo cayendo en su juego.
Pienso en ella y sé que ella no piensa en mí, a veces la imagino y se que ella no piensa en mí, en ocasiones mi recuerdos la buscan con desespero y sé que ella se olvidó de mí.
Jugamos a ser amigos, jugamos a ser conocidos, jugamos a que no pasó nada entre nosotros… pero yo me canse de jugar, me digo que debo ignorarla, borrarla, arrancarla de mi corazón, pero no tengo esa determinación, no quise perder su amistad, pero muy tarde me percate que ella me la quito desde hace mucho.
Hoy somos 2 desconocidos, cada uno vive su vida, cada uno sin pensar en el otro (o eso creí yo) añoro los buenos momentos que pasamos, las risas que compartimos, las miradas  que cruzamos. Hace poco quise retomar el control de mi vida amorosa y me fije no en una diosa, sino en una pequeña ninfa que me cautivo con su sencillez, sus ojos, su risa, no sé si arriesgarme a decirle lo que empecé a sentir o no, puesto que la flecha de artemisa me dejo con el temor de si fallo perder otra amistad.
Porque las diosas no son más benevolentes ante sus seguidores, fui maldito por Artemisa y sin embargo ella no se percató de ello. Me gustaría poder decir: TE ODIO ARTEMISA pero sé que quizá muy en el fondo esa flecha que me dejaste es para evitarme decir que te llegue a amar y que solo por ese detalle me cuesta olvidarme de ti.
Ahora solo queda buscar el valor para arrancarme la flecha y poder decirle a la ninfa: me gustas

jueves, 13 de octubre de 2011

Un grito mudo

Me encuentro aquí, de nuevo sin saber claramente que es… lo que quiero expresar. Han pasado muchas cosas desde la última vez que escribí algo coherente, digno de ser leído, algunas cosas que no eran más que burdas historias insípidas al gusto literario.

Siempre digo que tengo mucho para contar, pero que no encuentro las palabras para hacerlo y la verdad es que simplemente mis relatos se tornan aburridos con el tiempo, decidí dejar la escritura puesto que aunque la hacía como hobby, descubrí que terminaba sumergiéndome en aquel mundo ilusorio que creaba en algunos relatos. Luche por un amor no correspondido, una amistad pérdida, un romance inexistente, aun sigo luchando pero ya no con el mismo ímpetu solo para recuperar aquella amistad perdida.

Denoto mucho desgano, de mi parte en dar mi brazo a torcer y la mayoría de las veces simplemente perdí el combate sin darme cuenta. No tengo muchas cosas interesantes que contar, mi vida se torno aburrida y monótona, desde que empecé a trabajar me llene de deudas, sigo sin salir con nadie, mis relaciones personales han ido disminuyendo, busco desesperadamente un afecto sincero con el cual logre obtener algo de cordura y un camino seguro en mi actuar.

Y mientras ando en busca de aquella fantasía de niño, de querer y ser querido, deambulo en la soledad buscando afectos fortuitos, que tampoco encuentro y una vez más opto por dejar de hacerlo.


Grandeza ajena, Respeto propio